Generalmente se confunde la faja con un cinturón prenatal. Se suele pensar que es lo mismo, pero en realidad, tienen funciones muy distintas y no deberían considerarse como iguales. Tampoco confundirse con la faja postparto (de la cual tengo un artículo acá). Incluso al googlear, la información que existe puede confundirte aún más.

Faja prenatal

Más que una faja, es un soporte para la pancita. Está formada por un cinturón que va en la zona lumbar y por adelante, es más ancha, sirviendo de soporte. Está indicada en casos en que sientes que tu abdomen pesa mucho. Al igual que como se ve en la imagen, su función es sostener.

¿Cuándo usarla? Lo ideal es que sea siempre por periodos cortos, por ejemplo, en casos en que vayas a estar mucho de pie. No tiene mucho sentido usarla si vas a estar sentada o sin actividad.

El uso de fajas muy ajustadas puede hacer que tu musculatura se debilite más. Es como si estuvieras todo el día sosteniéndola con tus manos, lo que hace que tus músculos “dejen de trabajar” y al dejarlos libres, se encuentren débiles. Por lo que su uso debe ser controlado y supervisado por un profesional.

Cinturón prenatal

Existen igual varios modelos, pero el más conocido y económico es el de la marca Blunding. Es más angosto que la “faja” y está compuesto de dos correas: una como cinturón y una para ajustar.

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Cinturón prenatal usado desde atrás

La idea de este cinturón es darle estabilidad a tu pelvis. ¿Por qué? Durante la gestación, debido a los cambios posturales, el aumento del tamaño del útero y las hormonas (como la relaxina, que hace que tus ligamentos sean más flexibles para el momento del parto) pueden generar inestabilidad en tu pelvis, lo que se puede presentar como dolor en la zona sacra (sacroileitis) o púbica (pubalgia), ya que las articulaciones están “más relajadas”.

Solo un complemento

Si bien la faja o el cinturón prenatal pueden ser de gran ayuda, no son la solución definitiva a tus problemas, ya que la presencia de dolor ya está indicando que algo no funciona bien y es necesario que te evalúes con una kinesióloga especialista en embarazo y postparto.

Antes de comprar uno, asegúrate de saber bien cuál es el que necesitas con un profesional, porque muchas veces en los puntos de venta, no cuentan con personal capacitado para recomendarte uno según tus síntomas.

Si tienes más dudas, déjame un comentario o escríbeme a [email protected]

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